Islandia, 2008
A veces la vida te hace regalos
Tú me enseñaste a destapar,
las cosas pequeñas de mi vida,
a sonreir y reir sin parar,
a amar y soñar nuestra risa.
Aprendí a no juzgar y a jugar,
que lo nocivo puede ser también agradable,
que hasta el infinto tiene final cortante como el diamante,
y que todo es desigual aunque nos creamos amantes.
Lo más importante es,
fuera cómo fuera que fue,
que al vivir contigo aprendí
a ser un poco más feliz.
Gracias por tu regalo, rey mago.
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